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El 2,017 inició para mi con complicaciones serias de salud. Los primeros cuatro días de enero fueron muy complicados. Pero después de ese 4 de enero todo lo que me pasó fue bueno.

Definitivamente este año que hoy termina ha sido, por mucho, el mejor que he vivido en mi vida. Aprendí muchas cosas, tanto intelectualmente como de vida. Puedo destacar que este año tomé cursos que tienen que ver con mi sueño de ser escritor. Hasta el momento soy un aspirante. Sigo preparándome porque sé que es lo que quiero en mi vida y que no.

Me tocó cerrar puertas que jamás se abrirán pues detrás de ellas hay monstruos que ya vencí y que no tengo porqué volverlos a tener frente a frente, no porque provoquen algo en mí, simplemente ya los vencí.

Conocí a muchas personas en este año. Más de las que había conocido en los últimos diez años. Personas de todo tipo que han dejado, dejan y dejarán cosas buenas en mi vida y a las que espero haberles dado, estarles dando y darles siempre algo bueno de mi.

Tuve reencuentros muy importantes, vitales, exquisitos. Conversaciones que terminaban en la madrugada. Desayunos que finalizaban con una cena. Fue el año en el que más utilicé la palabra hablada. Conversaciones por teléfono que sobrepasaban las dos horas. Interminables tazas de café que duraban toda una tarde.

Escribí cartas que hasta ayer seguían guardadas entre mis notas porque no recordé quien las tenía que recibir. Necesitaba explicaciones. Entendí que el engaño y la mentira, en todas sus formas, jamás se podrán explicar. Siempre supe lo suficiente, más de lo que finalmente se contó, que realmente fue poco. Lo sabía, siempre lo supe. Sin embargo y sin entender por qué, las escribí. Talvez fue cuestión de rutina de los días de enero en los cuales fueron escritas. Bien decía Dickens que el hombre es un animal de costumbres. Pero esa costumbre de escribir cartas y no enviarlas mueren junto a este año y a otras cosas más que fueron muriendo y han desaparecido por completo.

Extrañé a mi mejor amigo que partió en 2,016 y lo recuerdo todos los días. Recuerdo sus consejos que, de haberlos seguido, me hubiesen ahorrado mucho camino y tiempo perdido. Nunca olvidaré cada una de las horas que compartimos Kevin, siempre seguirás siendo mi mejor amigo y espero ese día en el que nos volvamos a encontrar. Gracias por todas las lecciones de vida que aprendí de vos. Y quiero contarte, por si no lo sabías ya, que subí esa montaña de la que hablamos alguna vez y grité ¡Libertad! Tengo mucho por hacer todavía y este blog, que fue idea tuya, seguirá como homenaje a vos. Entre estas páginas virtuales está el recuerdo de que me leías y pensabas que lo que yo escribía era bueno. Nunca dudé de tus palabras porque siempre fuiste sincero. Aprendí a creer en mi. Sé que tengo historias que contar. Ahora lo sé. Ahora las tengo.

Visité muchos lugares nuevos en este 2,017. Pero todavía me hacen falta conocer muchos más y sé que no me faltará mi cómplice para hacerlo. Este año también fue de ir mucho al cine y, a pesar de eso, hubieron varias películas que no vimos. Nunca me faltó compañía. Este año nos reímos de las películas de terror, lloramos con las animadas y en todas nos divertimos. Fuimos al teatro, a conciertos, a bosques, a lugares para respirar aire puro, a un paseo nocturno llamado “Recorrido de leyendas”, tomé mucho café, visité restaurantes veganos y otros totalmente opuestos. Reí muchísimo, lloré poco. Escribí un poema que es el mejor que he escrito hasta ahora, cuando lo pueda publicar lo haré. Escribí mi primer cuento y le siguieron varios más. Empecé el bosquejo de lo que podría ser mi primer novela. Me llovieron ideas, llené libretas, me compré libros, leí mucho. Viví. Este 2,017 supe lo que realmente es vivir. Mis cadenas se rompieron, la mordaza fue soltada y se me cayó la venda que tenía en los ojos. Respiré libertad. Y hace 5 minutos pasó algo que le dará un giro a mi vida, 22:51 31 de diciembre 2,017. Y el año no termina hasta que llega el final del último segundo. Así quise escribir esto.

Y como se va haciendo muy largo este texto lo dejo hasta acá. Espero subir pronto el contenido que esperan recibir de este blog. Gracias por leerme. Un muy feliz 2,018.

En pocas palabras y colocando una de mis canciones favoritas: Otra vez me has sacado a bailar.

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26 XII


6 de Enero


Me fascina esta canción porque es como una celebración de vida. La vida no termina cuando una relación llega a su fin. La vida sigue. Celebra, ríe, canta, baila, seca tus lágrimas que la vida es para ser feliz. Y si hoy es el primer día de tu vida sin él o sin ella porque la relación se fue al hoyo sólo te puedo decir algo: Aunque ahorita no lo veas es lo mejor que te pudo haber pasado. ¿Para qué llorar por alguien que fue capaz de irse así y nada más? ¿Para qué seguir con una relación que no te dejaba nada? Es mejor que haya pasado hoy y no dentro de 10 años.


Estuve tan cerca, a centímetros. Pude ver la belleza de sus ojos y una de las sonrisas más hermosas que he tenido la dicha de contemplar. El tiempo se detuvo para mi.

Así como dice la canción que tanto me gusta de este grupo: Detrás del tiempo me instalé. Ya ves, ni me quejo ni me quejaré. Mi ser, mis recuerdos y alguna canción son hoy mi premio de consolación. Y tú ¿qué has hecho para olvidar? (…) lo sé, prohibido preguntar.(…) Cierra la puerta, ven y siéntate cerca que tus ojos me cuentan que te han visto llorar. Llena dos copas de recuerdos de historias que tus manos aun tiemblan si me escuchan hablar (…) Volver a reírme de aquel final en el que el bueno acaba mal.  Sin ti ya no regresaré al lugar donde te conocí. Lo sé, prohibido recordar…

Desde el 2,008 Leire Martínez, vocalista del grupo La Oreja de Van Gogh, ha sido mi musa. Tengo varias cosas escritas inspiradas en ella. El sábado 11 de noviembre de 2,017 cumplí uno de mis sueños: estar en un concierto de ellos y poderla escuchar de cerquita. Hay una palabra que resume como estuve las casi dos horas que duró: Embelesado.

Este año ha sido de cumplir sueños y cosas buenas que no esperaba me han sucedido. Lo mejor de todo es que éste año, que ha sido el mejor que he vivido en mi vida, todavía no termina.

Les comparto un poco de lo que viví esa noche. Hay veces que me han preguntado en que me inspiro, o cómo le hace uno para inspirarse. La respuesta es una: Vivir.

Leire Martínez

LODVG – Concierto en Guatemala 11 de Noviembre 2,017

LODVG – Concierto en Guatemala 11 de Noviembre 2,017

 

Concierto en Guatemala 11 de Noviembre 2,017

 




Poema escrito por Abril G. Karera

 

I

Tembló mi pupila el día que te fuiste.

De pánico, tal vez.

 

II

Mala hora en la que te di

el poder de sacudir mis campos.

No puedo estarme de pie.

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