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Archive for the ‘De consuelo’ Category


Aunque ya no te vean mis ojos,
aunque ya no escuche tu voz,
habita tu ternura en mi ser,
tu recuerdo vive en mi corazón.

Aunque no entienda la razón
por la que te llevaron al cielo,
aunque quisiera emprender contigo el vuelo,
y juntas poder estar,

aunque las lágrimas me visiten a diario,
y cuente cada día,
aunque por tí cambiaría mi vida,
y retroceder el tiempo quisiera,

sé que estás aquí…

En el soplo del viento cuando me siento sola,
o cuando de un árbol cae una hoja,
cuando veo una flor hermosa,
cuando una lágrima vuelve a brotar,

sé que estás aquí…

Cuando siento la sensación de que alguién me cuida,
cuando no puedo encontrar la salida,
cuando necesito conversar,
sé que estás aquí para poderme escuchar.

Hermanita, me ha dolido mucho perderte,
no sé como describirlo, no sé como decirlo,
pero algo pasa dentro de mí,
y es que siento que aún sigues aquí,

y ya no tengo temor a la muerte,
porque sé que esperándome estarás,
cuando al final de mis días
un abrazo de nuevo te podré dar.

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(“Sé que estás aquí… en el soplo del viento cuando me siento sola, o cuando de un árbol cae una hoja,
cuando veo una flor hermosa, cuando una lágrima vuelve a brotar.”)

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Me hace falta verte mamá,
y pedirte que descanses un momento,
invitarte a que hoy no nos cocines,
y que vayas a dormir más temprano.

Me hacen falta esas pláticas por la mañana,
donde me contabas todo lo que pasaba,
donde muy atenta me escuchabas,
y en tu mirada notaba que me admirabas.

Me hacen falta tus palabras amorosas,
que me animaban cuando yo ya no podía,
que iluminaban cada uno de mis días,
y transformaban mi dolor en un ramo de rosas.

Me hace falta verte papá,
y no puedo aceptar que ya no estás,
el tiempo ya no puedo regresar,
para aprovecharlo contigo de verdad.

Me hacen falta tus consejos,
la seguridad que en tus brazos sentía,
esa mirada tuya que mentir no sabía,
y aunque fuera dura, siempre hablaba con verdad.

Me hace falta que me llames princesa,
que me hacía sentirme única y especial,
me hace falta tu recital en la tina,
y tu desesperación en la cocina.

Me hacen falta mis viejitos,
y sé que donde están me pueden mirar,
mi corazón nunca los va a olvidar,
y sus nombres en mi vida están escritos.

Me hacen falta, pero sé que siguen conmigo,
como el aire que respiro,
siguen siendo mi fuerza y mis motivos,
para en esta vida continuar.

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(“Y sé muy bien que a mi lado están, porque los recuerdo,y lleno su vida con mi vida… no han muerto, no se han ido, viven en mi recuerdo y allí por siempre estarán.”)

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Un nuevo ángel tiene el cielo,
que en sus alas se llevó tus besos,
para así siempre tenerlos
cada vez que emprenda el vuelo,

Un nuevo ángel que guarda tus pasos,
que te cuida y te protege,
lleno de pureza y de ternura,
alivio que debe darte
a tus noches de tristeza y amargura.

Un nuevo ángel, que ya no tiene sufrimiento,
libre de dolores, libre de temores,
que tranquilamente descansa,
aunque su ausencia te cause llanto,

aunque ahora el canto
de tu corazón sea de tristeza
acompañado por lágrimas insesables,
tan solo comparables
con la lluvia intensa de una tormenta,

aunque por las noches te visite el insomnio
y las lágrimas sigan allí
tu ángel está aquí,
tu ángel Joaquín.

Joaquín, angelito bello que hoy adorna el cielo,
mamá te quiere decir
que te ama y te envía su amor desde aquí,
que la ayudará el viento
para hacerte llegar sus besos,

y sabrá cada vez que se mueva una hoja,
o cuando escuche algún sonido,
será suficiente motivo
para saber que estás aquí,

nuestro nuevo ángel,
nuestro Joaquín,
te amamos hermoso…
(seca a mamita sus ojos llorosos)

(“aunque por las noches te visite el insomnio y las lágrimas sigan allí tu ángel está aquí, tu ángel Joaquín.”)

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Si te vas déjame antes llenar tus oídos
con cada una de las palabras que de mi corazón nacen
y pase lo que pase
sé que estarás conmigo,
muchas gracias Madre mía por ser mi abrigo,
mi fiel consejera, mi valiente guerrera,
la ternura que se viste de mujer,
que escribió en mi ayer
el ejemplo perfecto de vida.
Si te vas déjame decirte que te amo una vez más,
o mil veces más, las que me alcancen decirte
en este tiempo que aun queda
déjame encontrar cien mil formas más de hacerlo saber,
déjame cubrirte con mi amor,
darte de nuevo ese esplendor,
quitar la amenaza de que sea ceniza,
ver después esa sonrisa
y grabarla para siempre en mi corazón,
en mi mente y tenerla siempre presente
y así recordarte.
Déjame pedirte perdón,
por todas aquellas veces
que aunque fueran pequeñeces
o cosas importantes,
te dije algo que no debí haber dicho,
perdóname por cada te amo que dejé guardado,
por cada caricia que no te dí
por tenerte a diario para mí,
perdóname por no querer dejarte ir.
Si te vas y aunque no te fueras,
déjame decirte de otra manera
todo lo que significas para mí,
así como lo hago ahora,
mi valiente señora.
Te amo mamá.


(“Eres el ser que
más amo, te lo dice mi voz, te lo dicen mis manos, te lo dice mi desesperada necesidad de no dejarte ir…”)

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Dos años te tuve conmigo,
te cuidé, te protegí,
te dí mi amor como lo haré toda la vida,
porque estoy convencida
de que sigues aquí, a mi lado.

Dos años te tuve entre mis brazos,
abrigando cada día la esperanza
de tenerte un poco más de tiempo cada vez.

Dos años pasaron y ahora estoy acá
resignándome a la idea de ya no tenerte,
porque en el cielo necesitaban otro angelito
pero te enviaron hacía mí
para aprender del amor verdadero,

y a ya no tenerte me refiero,
a no verte a los ojistos,
a no abrazar tu ser,
a no regalarte caricias cada mañana,

porque si te tengo,
vives para siempre en mi recuerdo,
recuerdo que está latente en mi memoria,
porque eres mi amada, mi pequeña,

y seguramente y aunque no lo entienda,
mejor estás en el lugar que para tí han escogido,
donde el dolor ya no es inquilino de tu cuerpecito,
donde las sonrisas reemplazaron a los quejidos,
donde cada latido llega hasta mí
en forma de un “Te amo mamá”.

Mi Agustina, mi niña que ahora es un ángel,
te recuerdo cada día, mi bien es amarte,
y si un día puedes a casa asomarte
verás que hasta en sueños estas conmigo.

Dos años te tuve mi Agustina,
ahora eres tú la que me cuidas,
y también me amarás toda la vida
y seguiré contigo, a tu lado
.

(“…seguramente y aunque no lo entienda, mejor estás en el lugar que para tí han escogido, donde el dolor ya no es inquilino de tu cuerpecito, donde las sonrisas reemplazaron a los quejidos, donde cada latido llega hasta mí en forma de un Te amo mamá…”)

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Hoy que no estás vuelvo a recordarte,
y es que lo hago a cada instante,
porque mi alma te añora
mi dulce abuelita, mi gran señora.

Hoy que no estás la tristeza llena mis ojos,
las lágrimas recorren mis mejillas,
sin cansarse, sin detenerse,
porque de mi lado al parecer te has ido.

Hoy que no estás vuelven a mi memoria
todos aquellos días que contigo me quedaba,
como me consentías y al dormir me arropabas,
como me amabas como yo a tí.

Y desde el día que no estás
mis días transcurren en silencio,
buscando la manera de poderte escuchar,
sabiendo que desde donde estés me podrás hablar.

Porque te necesito abuelita,
necesito tus caricias,
necesito tus consejos,
necesito tenerte cerca, aunque estes lejos.

Y mi corazón lloroso, lloroso igual que mis ojos,
de repente, en este silencio,
parece que encuentra la forma de contigo estar,
porque recordarte cada día
es la manera en que viva siempre estarás.

Hoy ya no diré más que no estás,
pues tengo tus recuerdos,
en mis mejillas aun están tus besos,
en mis oídos tus consejos,

En mi cabecita tus caricias
y no estás lejos,
porque ahora sé que aun me consientes,
y al dormir todavía me arropas,
y que me amas como yo a tí.

(“Y mi corazón lloroso, lloroso igual que mis ojos, de repente, en este silencio, parece que encuentra la forma de contigo estar, porque recordarte cada día es la manera en que viva siempre estarás. “)

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Buscando consuelo están éstas lágrimas,
que desde tu partida no encuentran reposo,
bañan a cada instante estos ojos
que ahora brillan solamente de tristeza.

Buscando consuelo las lágrimas siguen callendo,
llenando poco a poco mi espacio,
hablándome de tus recuerdos que repaso despacio,
tratando en medio de esto volverte a ver.

Buscando consuelo mis lágrimas no terminan,
se distraen un momento y luego regresan,
haciendo presente el dolor que tanto pesa,
que acompaña a mis pasos sin tí en esta vida.

Buscando consuelo derramo mi alma,
callo con mi llanto al inoportuno silencio,
que con tu ausencia se convirtió en necio
quitando la tranquilidad, ahuyentando a la calma.

Parece que te escucho, luego de tanta lágrima,
siento que me observas y estas preocupado,
no quieres vernos así, con dolor enlutados,
quieres que nos levantemos, nuestra herida también es tu herida.

Parece que te mueves al ritmo del viento,
quieres decirnos que estás muy bien y no te escuchamos,
tratas de tocar nuestras manos…
y en nuestra mente un pensamiento:
“No muero si no me olvidan”.

Ahora lo entiendo, ahora comprendo,
no has muerto, sigues vivo,
tu vida sigue su destino,
tu no mueres porque no te olvido.

Buscando consuelo estaban mis lágrimas,
en este momento encontraron reposo,
limpiaron mi corazón a través de mis ojos
que ahora esperan verte de nuevo.

(“La muerte no nos separa, solo prueba la esperanza… llena de mi vida tu vida, que no he muerto si no me olvidas… llena mi vida de tu vida y morirá la melancolía, cuando descubras que sigo aquí, en el aire que respiras.

<Fragmento tomado de la canción Respira de Miguel Inzunza>”. Todo el Equipo de Rincón de Poemas deseamos que encuentren tu y tu familia el consuelo que tanto necesitan. Y a todas las personas que han perdido a un ser querido, recuerden, están vivos, no mueren si con amor los recuerdan. Un abrazo.)

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