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Archive for the ‘Amores Prohibidos’ Category


A escondidas me reflejo en tu mirada,
ocultando este sentimiento que nos traiciona,
pero que nos inquieta y locamente emociona,
pero a escondidas disimulando que no pasa nada.

A escondidas, como aquel juego de la infancia,
el que alguna vez jugamos inocentes,
ésta vez nos enrredamos inconcientes,
en algo que simplemente no puede ser.

A escondidas, ¿porqué está vez no hubo timidez?
Si, como la hubo hace años,
la que hubiera evitado daños,
la que nos mantuvo en silencio.

A escondidas, con el miedo de aliado,
me miras y te miro, ambos callados,
no hacen falta palabras en lo que ya sabemos…
seamos concientes, ambos estamos casados.

A escondidas, llevando este secreto,
llamando amor a lo que puede causar destrozos,
alegría a lo que puede convertirse en un eterno llanto,
felicidad a lo que seguramente será nuestra amargura.

Porque que no te quepa duda,
que si seguimos como hasta este instante,
siendo unos egoístas disfrazados de amantes,
nunca escaparemos de la crueldad de la culpa.

A escondidas, tu y yo lo sabemos,
es mejor que hoy a esto renuncimos,
y que a perdernos estemos resignados,
y que luchemos a lo que por ingratos
hemos dejado olvidado.

(“A escondidas, como aquel juego de la infancia, el que alguna vez jugamos inocentes, ésta vez nos enrredamos inconcientes, en algo que simplemente no puede ser.”)

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Desde mi ayer regresas a esta vida,
vida que ya se había resignado,
que tenía tu recuerdo distante pero no olvidado,
vida que al lado de alguien más ha sido construída.

Desde mi ayer regresas y me aturdes,
sabes la respuesta correcta
pero aun así insistes,
me enrredas entre palabras y me confundes.

Desde mi ayer regresas confundido,
sí, confundido también,
al igual que yo, porque puede ser solo eso, confusión,
y no amor esa emoción que sentimos cuando nos vemos.

Desde mi ayer te hubiese de mi corazón apartado,
corazón que en todo este tiempo me ha engañado,
creyendo que nada pasaría si algún día
se cruzaban de nuevo nuestros caminos.

Pero estoy en mi hoy,
y junto a tí comparto ese deseo,
pero es solo eso, deseo,
no quiero más confundir el que te extrañe,
con deseos de intentarlo de nuevo.

Porque tu y yo sabemos,
que tenemos nuestras vidas construídas,
y mi ayer hace que me sienta convencida,
porque hoy recordé porque no funcionamos.

Desde mi ayer repito la misma despedida,
talvez con melancolía, nostalgía o dolor,
talvez no queriendo, pero sabiendo que es lo mejor,
porque nuestras vidas ya están construídas.

(“Amiga, entiendo que estés confundida, el poema te lo escribí más para tratar de ayudarte a aclarar tu mente. Toma en cuenta que lo escribe alguién que jamás ha creído en segundas partes, porque si algo termina, es por una importante razón, razón que probablemente con el tiempo se olivida, pero que es importante recordar cuando se presenta la situación como la que tú estás. Te diría un talvez (y entre comillas, porque yo no lo haría), talvéz si ambos estuvieran solos. Esa es mi muy personal opinión. Pero insisto, aunque no tuvieran sus vidas construídas, si terminó fue por algo. Te digo, no creo en las segundas partes.”)

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